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  • Raúl Sejzer

Just In Time: versatilidad y adaptación a la demanda



Just In Time, es un sistema de producción que se adapta a la demanda del cliente, a través de la adecuación de la línea de producción y de los operarios a cada necesidad. Se fabrica solo el producto requerido, en las cantidades exactas solicitadas y en tiempos acordados con el cliente.

La producción push


Durante gran parte del siglo XX predominó un tipo de producción en donde cada industria fabricaba productos en serie, en gran cantidad, en grandes líneas de montaje. Éstas, prácticamente, no se modificaban y eran optimizadas para entregar la mayor cantidad de productos iguales en el menor tiempo posible, llenando el inventario de productos, a la espera de ser vendidos. Se debía generar una demanda en el cliente para que éste fuese consumiendo los productos ya fabricados. A este tipo de sistema de producción se lo conoce como push (empujar en inglés) ya que «empuja» a los productos a la demanda. Henry Ford fue, sin duda, el mayor impulsor de esta metodología. Ford buscaba aumentar el consumo de productos idénticos, sin dar lugar a que se genere una demanda variada. El automóvil Ford T color negro fue el modelo emblemático de este sistema de producción. «Un cliente puede tener su automóvil del color que desee, siempre y cuando desee que sea negro», sostenía Ford con marcada ironía.


El cliente no contaba en la especificación del producto; adquiría lo que había en el mercado. A nivel operativo, estaban bien definidas las funciones de cada operario. La idea de división del trabajo propuesta por Frederick W. Taylor en el siglo XIX fue llevada al extremo. Cada persona tenía asignada una función específica (ajustar una pieza, por ejemplo) sin llegar a conocer ni entender el todo. Se formaba a un operario en su función, minimizando todo lo posible el tiempo de ejecución. De más está decir que no existía otra motivación, para sostener esta repetitividad, que un salario elevado para la época.


Del lado de los fabricantes, representaba una gran inversión el armar cadenas de montaje para fabricar productos específicos e inamovibles. El riesgo de sobreproducción u obsolescencia era muy elevado.



La producción pull


Con el paso de las décadas, el cliente se volvió más exigente y comenzó a demandar productos con especificaciones más variadas. Fue así, como algunas empresas comenzaron a replantear su manera de producir. Una de ellas fue Toyota. El ingeniero Taiichi Ohno, impulsó el uso de un sistema de producción que se adaptaba a la demanda del cliente. En función de cada necesidad específica, tanto la cadena de montaje como los operarios se adaptan a diferentes funciones. Esta versatilidad es el secreto del éxito de esta metodología. El cliente «tira» del proceso de fabricación. Se la conoce, por esta razón, como producción pull (tirar en inglés). Ya no es la fábrica la que empuja productos a potenciales clientes, sino que el cliente tira de la fábrica para obtener solo lo que precisa.



Just In Time


Just In Time (JIT, o Justo a Tiempo) es un sistema de producción que pone en práctica todas las ventajas de un sistema tipo pull. Por un lado, la distribución de la línea de montaje no es rígida, sino que está conformada por células que realizan determinadas funciones genéricas. En función de la necesidad, se van combinando para armar una línea adecuada para la demanda puntual. Los operarios poseen conocimiento y experiencia en diversas funciones, lo que les permite adaptarse con facilidad. Además, poseen una visión integral del proceso productivo, lo que les da mayor motivación y les permite generar un excelente criterio de identificación de fallos.



Coordinación de todos los procesos


Dado que cada proceso de fabricación es único, y depende de cada requerimiento, debe establecerse un sistema que coordine todos los procesos para que funcionen de manera armónica, sin tiempos muertos ni inventario parcial entre ellos. Aquí se utiliza un sistema de tarjetas, denominado Kanban, que sirve como medio de comunicación entre procesos. Esto permite a un proceso saber si el anterior ya produjo lo necesario para avanzar, y si el siguiente ya está disponible para el envío. Así se evitan acumulaciones innecesarias de material procesado y producto final, amortiguando variaciones en la demanda.



La importancia del proveedor


Dado que JIT busca resolver cada necesidad puntual, con cero inventario, la materia prima provista externamente y la logística también deben adaptarse a este ritmo de trabajo. Para esto, se debe realizar un importante desarrollo de proveedores, los cuales deberán trabajar preferentemente bajo el mismo régimen de respuesta a la demanda. Esta especie de «complicidad» es uno de los factores determinantes del éxito de la metodología.



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