Las nuevas tendencias de formación para las empresas

Las nuevas tendencias de formación para las empresas

Las nuevas tendencias de formación para las empresas

La sociedad actual se caracteriza por el cambio constante. Los cambios tecnológicos, sociales y económicos impulsan la creación de nuevas oportunidades. La globalización ha desdibujado las fronteras entre los países, y las empresas deben participar en un mercado altamente competitivo, que requiere de personal capacitado. Las empresas que apuestan por la formación del recurso humano, garantizan la propia capacidad de respuesta. Por eso, las organizaciones productivas invierten en programas de formación que aumenten el valor y las habilidades del personal que forma parte de ellas.

 

¿Por qué debemos formar al recurso humano de las empresas?

Las nuevas tecnologías han impulsado el desarrollo de una sociedad íntimamente relacionada con la tecnología. La mayoría de las actividades que hacemos de forma cotidiana implican, de alguna manera, el uso de una herramienta tecnológica. En este entorno, se requieren de personas que sepan adaptarse a las nuevas tendencias y, además, cuenten con los conocimientos que les permitan manipular los medios disponibles en su entorno.

Lo mismo sucede a nivel empresarial. La demanda por nuevos productos, el surgimiento de mercados en distintas partes del mundo, y los proceso locales y regionales hacen que los consumidores desarrollen necesidades particulares. Para responder a ellas, las empresas deben contar con la capacidad para diseñar productos y servicios que cumplan las expectativas del público. En la búsqueda de clientes potenciales, surge la necesidad de desarrollar habilidades para dominar las herramientas tecnológicas que están a la vanguardia.

La formación del recurso humano se ha convertido en un asunto de importancia estratégica para las empresas. No solo porque les garantiza que el personal a su cargo estará a la vanguardia con respecto a los últimos avances. Sino que, además, es una forma de contribuir con el desarrollo local y regional. Al invertir en las personas, se garantizan las condiciones para crear una sociedad mejor preparada, capaz de usar la tecnología para mejorar.

 

El conocimiento como valor añadido

Los cambios acontecidos en años recientes han puesto en evidencia la necesidad de invertir en formación. Cada día, se requiere de personal capaz de aplicar conocimientos y creatividad para dar respuestas a las demandas de la sociedad y elevar la calidad de vida de las comunidades. Quienes saben aplicar el conocimiento para resolver problemas prácticos, contribuyen de forma positiva en el entorno.

Por eso, precisamente, ha nacido una tendencia en las empresas, que consiste en invertir en la formación de los trabajadores. Las organizaciones que desarrollan planes de formación apuestan por el ingenio y el conocimiento como un elemento de importancia estratégica en el desarrollo de sus planes a futuro. Precisamente, la supervivencia de una empresa se basa en la capacidad que posea para adelantarse a las necesidades futuras de los clientes. Para ello, se requiere de todo un equipo de trabajo en constante preparación y mejoría, que sea capaz de asumir los retos con creatividad e ingenio.

Las empresas que invierten en formación garantizan su propia supervivencia, al asegurarse de tener el personal mejor preparado. En un mercado tan competitivo, las empresas competidoras siempre estarán en la búsqueda de profesionales que puedan desempeñarse eficientemente en sus puestos de trabajo. La oferta abunda, y la mejor forma de retener al personal es invirtiendo en su formación.

 

El impacto de la educación en las comunidades locales

Las nuevas corrientes en la administración de los recursos humanos señalan la importancia de la formación para las empresas. En estas líneas, se trata de captar al mejor recurso humano disponible y apostar por su preparación continua, no solo para que se desempeñe adecuadamente dentro de la organización.  También es una forma de garantizar el bienestar de la comunidad en donde opera la empresa. Al elevar la calidad intelectual de los trabajadores, el resto de las personas sentirá el impulso de prepararse para el futuro, lo que impacta positivamente en la sociedad.

Los teóricos de la administración resaltan este punto. Las condiciones de la sociedad actual, en donde los recursos naturales son escasos y los retos para sobrevivir como sociedad se hacen cada vez mayores, es necesario que las empresas se involucren con los problemas de las localidades en donde operan.

La responsabilidad empresarial, por ejemplo, pasa por entender que las empresas pueden contribuir a mejorar el entorno, al emprender acciones que cambien las condiciones actuales. Apoyar a los pequeños productores locales, mantener programas de formación o apoyar iniciativas de las comunidades. Lo común a todas estas acciones es el uso del conocimiento como medio para construir una sociedad más justa y equilibrada.

 

Cómo invierten en educación las empresas

Las organizaciones que apuestan por un futuro mejor han implementado medidas y estrategias para elevar la calidad intelectual de las personas bajo su radar de influencia. Por ejemplo, una forma de elevar la calidad del talento humano consiste en financiar programas de formación para los integrantes de la nómina. Para ello, pueden realizar cursos in company o en entornos virtuales de aprendizaje. Al apostar por la formación de los trabajadores, las empresas hacen una inversión a futuro, en donde la creatividad y la innovación son las principales herramientas para garantizar el bienestar de las personas.

El apoyo a las comunidades locales también es un paso importante. Por ejemplo, algunas empresas apuestan por invertir en la educación de los miembros de la comunidad. Los hijos de los trabajadores pueden participar en programas de emprendimiento, para formar su propia empresa familiar. Eventualmente, el surgimiento de estas iniciativas puede conllevar a un intercambio de bienes y servicios entre los pequeños y grandes productores, apoyados en el crecimiento mutuo.

Actualmente, se considera que las empresas pueden impulsar los cambios necesarios para crear mejores condiciones. En tal sentido, como entes productivos pueden poner a disposición de las personas los recursos e ideas que contribuyan a solventar los problemas de las comunidades locales. El enfoque competitivo es dejado a un lado, a fin de que los entes públicos y privados puedan colaborar en pro de las personas. La inversión en educación, finalmente, es una noble labor que eleva la calidad del recurso humano y contribuye al mejoramiento de la sociedad.

 

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